miércoles 4 de enero de 2012

Un paso atrás para los de siempre

Buenos días.

Ya estamos en 2012 pero, a pesar de haber
cambiado un dígito, la gran estafa continúa
implacable su ofensiva global. También
cambiamos de Gobierno y en esto sí que hemos
batido marcas: en apenas una semana en el
poder ya se han desdicho de sus principales
promesas electorales. Habrá más impuestos.
Algo con lo que estaría de acuerdo si fueran
proporcionales y se persiguiera la evasión de
capital y el fraude fiscal. Pero la cosa no va por
ahí. Ni tampoco estos impuestos parecen
destinados al patriótico fin de mantener las
garantías sociales, las infraestructuras del Estado
o la creación de empleo. El dinero que se
recaude exprimiendo los derechos (y los
bolsillos) de los contribuyentes tendrá el mismo
uso que la millonada que el BCE nos soltó hace
cuatro días. Todo está destinado a tapar ese
agujero insondable de la banca. Curiosamente,
los delincuentes financieros que han hundido la
economía mundial con sus juegos especulativos
son los perceptores del rescate. ¿Y adivinan
quiénes pagarán el fraude? Pues sí, la gran
mayoría que no pertenecemos a las élites
acomodadas. Trabajadores, parados,
dependientes, jóvenes, desahuciados… Una
legión de parias que se debe resignar a servir de
carnaza para un nuevo orden mundial contra el
que los gobiernos tienen poco o nada que decir.

Un abrazo.

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