jueves 1 de marzo de 2012

Días de ira


Si, como presagian ustedes, nos van a subir el
IVA, el IBI, el IRPF, la gasolina, el céntimo
sanitario, establecer alguna forma de copago, la
luz, el gas, rebajar sueldos, especialmente a los
funcionarios, las tasas universitarias, la tasa
turística, supresión de interinos, pagas extra,
implantan servicios sociales a parados que
cobren prestación, medicamentos a
pensionistas, privatización encubierta o no de la
sanidad con subidas importantes de las cuotas
de las empresas privadas de sanidad, recortes
en educación por mucho que protesten alumnos
y profesores, eliminación de mínimos en el
impuesto del patrimonio, crear nuevos
impuestos indirectos, como en la ecología,
disminución de las prestaciones por desempleo,
despido prácticamente por las buenas, cambio
arbitrario de lugar geográfico de trabajo, si
reconocen que el paro aumentará, si la banca
española ha pedido una cuarta parte del billón
de euros facilitado por el Banco Central Europeo
y seguirán sin dar crédito, si ya no sabemos ni
para qué querríamos esos créditos, ¿qué vamos
a producir?, si los bancos nos cobran
comisiones por respirar, por supuesto subirán el
impuesto sobre el tabaco y sobre el alcohol, las
tasas judiciales, y todo lo que se le ocurra a cada
ministro, la perpetuidad del empleo público, si
aumentan los horarios de médicos y profesores
equivalentes a dos tardes más al mes, y mil
perrerías más, si la policía ya arrea palos como
en la época de Franco, si no van a imputar a la
infanta Cristina, y encima suprimirán a Pocoyó y
Bob Esponja, ¿qué podemos hacer que no sea
una huelga general continuada o preguntarnos
si esto solo se arreglaría si el Presidente del
Gobierno y todos, todos, los ministros, políticos
y altos cargos institucionales, Presidentes del
Congreso y del Senado, Presidentes
autonómicos, Presidentes y magistrados del
Tribunal Supremo y Constitucional, etcétera,
cobrasen 420 euros mensuales mientras no lo
arreglasen, veríamos si espabilaban?
Porque ¿qué delito hemos cometido para
semejante ultraje y porvenir inmediato?
¿Qué hace Rubalcaba, qué hace el 15-M, qué
hacen los cinco millones de parados, qué harán
los estudiantes ahora levantados? Al menos
Cayo Lara ya ha dicho que si hay huelga general,
IU la apoyará a tope. ¿No son capaces de unirse
y decir señor Rajoy, usted sabe perfectamente
que estas medidas que toma usted son
miserables, repugnantes e innecesarias, porque
usted también sabe perfectamente, y no por
muy dicho deja de ser cierto, que el fraude fiscal
en España, y no precisamente el del fontanero,
equivale a la peor cifra de déficit que usted
tenga que enjugar? ¿No tiene usted el coraje
político para afrontarlo y enmendarlo? No es
necesario que nos suba nada ni nos recorte
nada ni nos prive de más derechos: solo hace
falta que usted tenga la decencia de hacerlo y
que sus antecesores no han tenido. Usted sabe
que Europa lo sabe. Si usted quisiera, con el solo
anuncio de, aquí sí, mano durísima y sanciones
extremas, en un mes lo arreglaba. Ésa sería la
única cuestión a exigirle por todos los
demócratas. Lo digo ahora que
sospechosamente ha destituido usted a la
cúpula de la Oficina Antifraude, que destapó el
caso Gürtel y las supuestas trapacerías de
Urdangarin. Un sistema político que no es capaz
de acabar con esta losa del 23% de la riqueza
sumergida y ocultada no es un sistema político
viable. ¿O no sabe, y paradójicamente yo y los
ciudadanos sí lo sabemos, y por ponerle un solo
ejemplo, que hay 200.000 pisos alquilados que
no se declaran, piense solo un instante en los
apartamentos turísticos de verano, por los que
el Estado deja de percibir 2.500 millones de
euros anuales, y a cambio se ceba usted en
otras indignidades? Y tantos otros fraudes que
todos, menos ustedes, conocemos. Ya está bien
de palabritas compungidas de sacrificios
necesarios para ciudadanos incautos. La
realidad es que somos un país garbancero y de
risa. Pero claro, ocurre que usted pertenece a la
casta de políticos al uso.

miércoles 29 de febrero de 2012

La sanidad en caída libre

La asistencia sanitaria pública está
cayendo en un estado de deterioro en el
que todavía no ha tocado fondo. La
Organización Médica Colegial ha roto su
tradicional discreción para dar la voz de
alarma sobre una situación crítica que
perjudica, según sus propias palabras, a
los más pobres, débiles, ancianos,
desfavorecidos e indefensos. Pese al
aumento de la presión asistencial, en solo
dos años se ha reducido un 10% el gasto
per capita. Las consecuencias de tales
recortes son preocupantes: escasez de
material básico como mantas, vendas y
gasas, listas de espera en aumento, cierre
de quirófanos, desvío de enfermos con
capacidad adquisitiva a centros privados,
reducciones de plantilla y malestar entre
el personal sanitario.
La calidad asistencial corre el riesgo de
quedar erosionada hasta límites hasta
hace poco insospechados para un sistema
bien valorado por su universalidad y su
eficiencia, responsable, entre otros, de
que España se sitúe entre los primeros
países del mundo en índice de desarrollo
humano. La amenaza de los laboratorios
de exigir el pago al contado a los
hospitales es una buena prueba del
peligro que acecha al sistema.
Farmaindustria, la patronal del sector en
España, calcula que los impagados en
medicamentos suman ya 8.300 millones
de euros. Los centros públicos tardan una
media de 525 días en pagar los
suministros de fármacos. Los
farmacéuticos de distintas comunidades
llevan meses protestando por la tardanza
de la Seguridad Social en pagarles los
medicamentos que dispensan.
Si es inevitable meter la tijera en la
sanidad pública, piedra angular del Estado
de bienestar, como parece el caso ante la
grave situación de las finanzas públicas,
sus gestores tienen la obligación de ser
extremadamente escrupulosos y explorar
vías de ajuste que no repercutan en la
calidad del servicio. Algunas de ellas están
sobre la mesa, si bien se aplican con una
exasperante lentitud, como el mayor uso
de medicamentos genéricos o establecer
una central de compras.
Otros datos indican que se está optando
por una estrategia que agrava el deterioro
de la prestación. El más inquietante es la
defensa por el Partido Popular de la
gestión privada por considerarla más
eficiente para ofrecer un servicio que,
dice, sigue siendo público por gratuito.
Una muestra de las consecuencias de tal
axioma es el inaceptable caso investigado
por la Generalitat catalana solo tras la
denuncia de la prensa del hospital de La
Seu dUrgell, cuyas instalaciones usan los
facultativos para atender por las tardes a
sus pacientes privados o a los desviados
de la colapsada atención pública. Otra
muestra es el avance de los fondos de
capital riesgo como gestores de centros
públicos de salud. Esos fondos, que
forman un oligopolio en España, tienen
un único cliente el servicio público de
salud y beneficios de los que no parece
que estén sacando provecho ni el
ciudadano ni las arcas públicas.



sábado 25 de febrero de 2012

Asuntos reales

Estaba acostumbrada... Por eso no le extrañaba nada. Vivir en palacios era normal, desde que nació lo hizo. Tener dinero fuera del país... tampoco. Toda su vida, desde que nació lo vió. Ser conservadora... lo normal, dada su posición y lo que vió a su familia más cercana... antes de que los echaran de su país. ¿Su yerno? Bueno, bueno, bueno, buenísimo... claro, a ella le pusieron los cuernos mil veces, posiblemente su hija no se quejaba de lo mismo, así que hasta en eso era lo deseable.
Es todo entendible. Aunque muchos pensemos que vive en el "país de las maravillas" es posible entender que nada de lo que haya hecho su familiar sea malo, ni extraño, ni fuera de la ley. Desde que nació era lo que había vivido y solo costó un mal rato para sus familiares más cercanos, hábilmente corto por todas las demás variables que entraban en la jugada suiza.
¿Cómo va a entender lo que ahora está viviendo?. Ni siquiera su consorte, que traga constitución apurado por la dinastía, puede entender del todo el lío en que les metió la avaricia del bueno, bueno, bueno, buenísimo marido fiel.